miércoles, 31 de diciembre de 2008

Etica y Trabajo Social, definiciones y redefiniciones de la acción profesional




Para efectos de este artículo, estudiaremos las definiciones y redefiniciones del Trabajador Social desde la mirada ética del profesional. EL problema social y la acción profesional son objeto de estudio en nuestra profesión, y más que una mirada teórica, consideramos esencial el ver la labor del Trabajador Social desde la práctica, ya que es esto y no la teoría, la que construye al verdadero profesional. Si bien la teoría es un factor importante, no puede ser vista sin evaluar la forma en cómo se trabaja en el terreno, la experiencia que se ha logrado en el, ya que las sociedades y los problemas sociales se van redefiniendo año a año, y es en este sentido, que muchas veces la teoría continua siendo atrasada, o más bien, no adaptada a las exigencias reales que presenta la sociedad, es importante que el trabajador social al momento de actuar, se preocupe principalmente por saber como la persona quiere ser ayudada, y no intervenir desde su perspectiva, es desde esta postura que consideramos importante la ética dentro de nuestra profesión, y la importancia que tiene el estar definiendo constantemente nuestros márgenes. .
En general, el concepto de ética ira relacionado con el saber práctico que orienta nuestras conductas en nuestro hacer tanto profesional como personal. La moral por su parte, serán todos los principios, normas y valores que rigen a un individuo. En la vida cotidiana, como lo plantea Cortina y Martínez, estos términos se confundirán etimológicamente, siendo ambos conceptos considerados como “(…) todo aquello que se refiere al modo de ser o carácter adquirido como resultado de poner en práctica unas costumbres o hábitos considerados buenos.”[1]
Las sociedades van cambiando por lo que cada exigencia dentro de un punto histórico y otro se diferenciarán. El trabajador social tiene la tarea de adaptarse a estos cambios, “(…) esclarecer los conflictos morales que enfrenta la profesión en una época y sociedad histórica, y tomar posición frente a ellos regulando los deberes profesionales a partir de un conjunto de valores que se proponen para su seguimiento”[2]. Para este punto, es importante hablar del TELOS, palabra griega de la ética aristotélica. El “Telos”, planteado como el fin al que tiene toda realidad, con la finalidad intrínseca a la que se aspira[3]. El trabajador social tiene una tarea para con la sociedad, al hacer la elección de formar parte de este grupo profesional, cada persona se concientiza y familiariza con los valores ético-morales de cada una de ellas, ejerciendo una postura más bien crítica con estos, como lo planteado por Roig. Motivándose con la labor intrínseca, el bienestar social.
El trabajador social, debe respetar la dignidad de las personas, debe respetar la diversidad étnica, reiterando nuevamente la actitud crítica del trabajador social, debemos prepararnos constantemente, tanto teórico como práctico, ir desarrollándonos junto con la evolución de las demandas que la sociedad presenta, en el caso de los pueblos originarios en nuestro país, planteado desde Guillermo Davinson, “no es menos cierto que uno de los principales déficit de este ente gubernamental es la incapacidad de dar respuesta a la creciente evolución de las demandas indígenas, las cuales en sus aspectos centrales apuntan al reconocimiento de derechos bastamente asumidos en el contexto internacional”[4].
El Trabajo social, es una carrera con un alto compromiso social, para ello es importante que el profesional se esté preparando constantemente, analizando los cambios, el día a día de la sociedad, analizándola tanto en su conjunto como en su particularidad.
Trabajadores sociales, una carrera que merece ser mirada con la altura que tiene, con la visión crítica que pocas carreras se pueden dar el lujo de tener, entes de cambio de una sociedad cada vez más compleja.
Ética y moral, hasta el momento con una influencia más europeizante que de nuestra propia tierra, consideramos que es importante rescatar nuestros propios valores, nuestra tierra de América Latina, El trabajador social, como parte importante de la sociedad, debe respetar las diversidades, y ver los conflictos desde el origen que tiene, no desmerezco una ideología europea, más bien las vería desde una perspectiva crítica y no como su totalidad, es importante ver los problemas desde nuestra cultura, nuestra propia forma de hacer país, de hacer nación. Debemos rescatar el saber práctico de América Latina.
Se deben generar igualdades en la sociedad, los sujetos de atención y los profesionales, deben tener los mismos derechos, se debe fortalecer el principio de autonomía, y no considerar el respeto a lo que piensa el sujeto como una norma, sino como el derecho básico que es. Se debe promover la deliberación y la reflexión, hasta el momento se da mucha cognición en las labores, pero falta el sentido reflexivo de la sociedad, el analizarla en su conjunto día a día, ver sus cambios y formas de pensar. Es por eso que los conflictos no deben analizarse tanto ideológicamente, sino que también desde la práctica, como lo plantea la moralidad de la protesta, el sujeto debe estar en permanente análisis de los conflictos, y expresarlos en toda sus magnitudes. Tomando los valores en cada paso se decida dar.

[1] Cortina y Martínez “Ética”, Ed. Akal, 1998 ( 2° edición) Madrid, pág. 21
[2] Adriana Arpini en Foscolo, “Desafíos éticos del trabajador social en América Latina. Paradigmas necesidades, valores derechos” Ed. Espacio, Buenos Aires (2007) , pág. 255
[3] Bermejo en “Nuestra escuela de Trabajo Social: Su nacimiento y transformación desde una mirada ético-político” Ed. UTEM 2007. Pág. 40
[4] Aylwin (1999) en”Xenofobia y Discriminación: El estado Chileno y la Ley Indígena, un breve análisis de la última década” en Cuadernos de Trabajo Social Nº 1. Concepción: Universidad San Sebastián (2005) pág. 4

martes, 23 de diciembre de 2008

Evaluación en Trabajo Social, algo más que un lujo


Hoy en día se ha reconocido a la problemática social como el objeto de estudio del Trabajador Social, en donde el problema social es definido “como un problema de relaciones humanas que amenaza seriamente a la propia sociedad o que impide las aspiraciones importantes de muchas personas. Un problema social existe cuando la capacidad de una sociedad organizada para ordenar las relaciones entre las personas parece estar fallando” [1], es así que se hace necesaria la labor del Trabajador Social desde una perspectiva en que “(…) tiene una concepción concientizadora y revolucionaria y donde sus categorías fundamentales pasan por la organización, la movilización y la concientización del pueblo.” [2] Como dice Ander-Egg, es necesaria la labor del trabajador social desde una perspectiva en que la praxis pasa a tener un ideal al querer transformar las condiciones en las que vive un pueblo o una persona en un espacio y tiempo determinado, también agregaríamos a esta definición la capacidad de ser mediadores entre las partes, generando así espacios de diálogo en donde la concientización y la revolución no sean lo más importante, sino que la capacidad de llegar a acuerdos mutuos de tal forma que se llegue a un consenso en beneficio de todos.
El Trabajador Social necesita antes que todo, definir el problema, determinar su magnitud y la población a la que afecta, estableciendo prioridades que orienten los caminos a seguir. Luego, los problemas se formulan convirtiéndolos en objetivos de proyecto los cuales llevaran a una salida para un problema que este aquejando a un grupo y lugar determinado. Si bien el Trabajador Social siempre esta desarrollando proyectos, es objetivo de este artículo recalcar la importancia que tiene la Evaluación dentro de este proceso. Ya que si bien las evaluaciones no constituyen una metodología nueva de estudio, si presentan problemas a nivel práctico. La evaluación si se ha constituido dentro de proyectos de grande envergadura, no así en proyectos a nivel social implantados por técnicos, trabajadores sociales, educadores, etc.
La Evaluación ha sido definida desde diversos autores, en donde Vergara afirma que evaluación “(…) es comparar en un instante determinado lo que se ha logrado a través de una acción con lo que se debería haber alcanzado de acuerdo con la programación previa” [3], o como lo plantea Stufflebeam y Shinkfield en donde “(…)evaluación es el enjuiciamiento sistemático de la valía o el mérito de un objeto” [4], es desde estas dos posturas que evaluación es definida como la comparación entre la programación de un proyecto y su consecuente aplicación en los resultados de impacto, es decir, si este proyecto logro responder a la solución de la problemática social, además de incluir a la evaluación como un enjuiciamiento, en donde el Trabajador social debe aplicar sus juicios de valor para poder medir los resultados que se han obtenido, ya que de esta forma, desde el criterio propio, sabremos cómo estamos trabajando y si los trabajos realizados corresponden a la realidad, es ahí que es muy importante saber de qué forma quieren ser ayudadas las personas, ya que así, se responderá a los resultados de impacto y a la forma en cómo él profesional aplica la ética en su trabajo. No es tarea del trabajador social intervenir en una realidad desde lo que uno cree que es correcto sin conocer la realidad, son las personas las que saben de qué forma quieren ser ayudadas, porque, si bien el trabajador cuenta con todo un bagaje teórico, es la práctica la que forma un verdadero trabajador social, porque son las personas las que forman la conciencia y las que enseñan la verdadera realidad de la que es participe la sociedad de la cual estudiamos para ayudar.
Desde esta perspectiva, evaluación también puede ser definida desde dos posturas, como la evaluación a un proyecto aplicado a un grupo y lugar determinado en un periodo de tiempo, o como la investigación que se hace a un grupo de personas en un lugar determinado para establecer de esta manera los problemas que los afectan para así generar un proyecto en beneficio de la sociedad.
La Evaluación en diferentes países de Latinoamérica ha generado las siguientes tendencias:
a) No incluir la evaluación en las propuestas de trabajo, planos, presupuestos, etc.
b) La información básica que sería fundamental no se registra desde el inicio del proyecto.
c) A la evaluación se la considera muchas veces como un lujo.
d) Hay pocos agentes capacitados para llevar a cabo evaluaciones, entre aquellos que ejecutan proyectos sociales.
e) Es difícil que uno acepte el valor de las informaciones que se despliega del trabajo de evaluación.[5]
Si bien la Evaluación es un proceso importante dentro del Inicio y término de un proyecto, no es considerado muchas veces como tal, ya que como lo plantean Myers Y Martinic, la evaluación es considerada incluso como un lujo, en donde queda a merced de proyectos privados o de grande envergadura, no así para proyectos que tienen una influencia social, los cuales son cada vez mas importantes en la medida en que la sociedad se va haciendo más compleja y con problemas que cada vez se van haciendo más difíciles en la medida que pasa el tiempo, ya que todas o la mayoría de las dificultades que presenta el Trabajador Social hoy en día son parte de todo un proceso que ha venido creciendo a lo largo del desarrollo social, con medidas que han sido aplicadas como “parche” a fin de abaratar costos al Estado o aumentar enormemente el poder de este, para que así este tenga su “cielo” ganado con la sociedad al ayudar con medidas a corto plazo, pero que a largo plazo, generan problemas más complejos y más deteriorantes a una sociedad que no se ha concientizado y no se ha hecho participe en la solución de sus problemas.
Es objetivo de este artículo el recalcar la importancia que tiene la Evaluación dentro del proceso de un proyecto, la cual debería acompañar a este a lo largo de su desarrollo, ya que si bien no sé considera en la práctica como elementos inseparables, si son elementos que no contribuyen de forma positiva el uno sin el otro. Es desde este punto, importante considerar que el trabajador social desde la práctica, genere confianza, ya que si bien la teoría es parte del proceso de formación de un profesional, la práctica constituye la validez que uno tenga como Trabajador Social. No afirmaremos que todos los trabajadores sociales no incluyen la evaluación dentro de un proyecto, ya que hay muchos que se han especializado y que incluyen este elemento dentro de su trabajo, si recalcaremos que es parte de una meta a seguir para el futuro por parte de toda la comunidad profesional y de quienes se están formando. “(…) todos tenemos el deber de intentar mejorar nuestras propias prácticas, y no lo lograremos si no dedicamos parte de nuestro esfuerzo al reto de promover esa unión básica entre la investigación y la práctica además, una sin la otra poco sentido tienen” [6].









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Bibliografía:
- [1] Raab y Slzinck en Alberto Diéguez “Diseño y evaluación de proyectos de intervención socioeducativa y Trabajo Social comunitario”, Ed. Espacio 2002, Buenos Aires, Argentina. Pág. 14
- [2] Ander-Egg en Andrade, Bolbarán, Souza “Nuestra escuela de trabajo social: Su nacimiento y Transformació desde una mirada ético-político” Tesis 2007, UTEM, Santiago Chile. Pág. 45
- [3] Vergara en Alberto Diéguez “Diseño y evaluación de proyectos de intervención socioeducativa y Trabajo Social comunitario”, Ed. Espacio 2002, Buenos Aires, Argentina. Pág. 192
- [4] Stufflebeam y Shinkfield Alberto Diéguez “Diseño y evaluación de proyectos de intervención socioeducativa y Trabajo Social comunitario”, Ed. Espacio 2002, Buenos Aires, Argentina. Pág. 193
- [5] Myers y Martinic en Diéguez “Diseño y evaluación de proyectos de intervención socioeducativa y Trabajo Social comunitario”, Ed. Espacio 2002, Buenos Aires, Argentina. Pág. 190
- [6] Diéguez “Diseño y evaluación de proyectos de intervención socioeducativa y Trabajo Social comunitario”, Ed. Espacio 2002, Buenos Aires, Argentina. Pág. 192

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La acción social vista desde la práctica profesional.


Primero que todo, para la elaboración de este artículo, se definirá el concepto de acción social en Trabajo Social y como esta será aplicada en nuestro análisis. El Trabajador Social no se reduce solo a disciplina, ya que esta corresponde solo a un área de este y lo demás corresponde a tecnología y arte. El área de la ciencia más que disciplina corresponde a la práctica del trabajador social, es decir, la acción social. Al ver el Trabajador social en su acción, se analiza desde una perspectiva tecnológica ya que es una disciplina que busca conocimiento para el bienestar del ser humano, y es en la aplicación de teorías en la realidad donde podemos ayudar a lo que es el verdadero sentido de nuestra profesión, el “TELOS” de nuestra profesión que es la problemática y la acción social. Al hablar del TELOS del Trabajador social, este va intrínsecamente ligado a lo que es la ética profesional y es aquí donde surge la pregunta, ¿seré un correcto profesional en donde me adapte a las exigencias burocratizadas? O seré más bien un buen profesional en donde como lo plantea Roig, al ser el trabajador social un sujeto de acción, deberé actuar de forma crítica a la realidad adaptándome a esta de acuerdo a mi historia de vida y la carga ética y moral que he ido adquiriendo a lo largo de mi desarrollo tanto emocional como profesional con respecto al material objeto de nuestra profesión.
La acción social vista desde la práctica profesional, se verá desde tres perspectivas, la acción profesional, la intervención social y la praxis. Para el análisis de estos tres elementos, nos ayudaremos de las ponencias presentadas en el “Congreso internacional de ciencias, tecnologías y cultura: diálogo entre las disciplinas del conocimiento, para de esta manera mirar el futuro de América Latina y el Caribe”. En donde Carmen Barranco y Natividad de la Red en su ponencia “Políticas públicas y Trabajo Social, reto de la responsabilidad social” puntualizan lo siguiente: “(…) se tratar de convencer mediante la acción y mostrar a la gente que diseñando y poniendo en marcha las políticas públicas de responsabilidad social, se va a funcionar mejor, compartiendo información que genere sinergias en procesos y resultados para salir fortalecidas las personas, las organizaciones, las sociedad y el medio ambiente.”, para que se pueda avanzar en la problemática social, es necesario que el Trabajador social actúe eficientemente con las personas y demuestre de esta manera la capacidad de generar acciones que lleven a salir de la pobreza. Se puede mostrar que mas que estar entregando beneficios como una caja de comida o cheques para quienes lo necesitan, puede haber un trasfondo, ya que no podemos dejar que una familia pase hambre cuando estamos con la idea que acción profesional tiene que ver con la de dirigir, monitorear etc. El Trabajador Social debe adaptarse a las exigencias, debe ir aprendiendo que la carrera va evolucionando junto con la sociedad y el lugar en el que me este desempeñando. Que queremos decir con esto, Alejandra González y Lorena Pérez en su ponencia “Palabras y cosas para el Trabajo Social, explorando las estrategias de intervención de los Trabajadores y Trabajadoras Sociales Chilenos” habla del rol profesional, puntualizando que: “Los trabajadores sociales entrevistados se autodescriben en roles asociados directamente a liderazgos en las instituciones utilizando verbos como: dirigir, monitorear, calificar, gestionar y/o coordinar. Hay una atribución positiva en torno a este tipo de funciones, mientras aparece una cierta atribución de minoridad a aquellos verbos asociados a la implementación, lo cual se ubica en el espacio de lo “técnico”, en el contacto directo con sujetos de intervención”, hoy en día el común de los Trabajadores Sociales miran con recelo la palabra “Asistencialismo” atribuyen a esto un lugar mas bajo de lo que debería ser el Trabajador Social, desde lo visto en estas ponencias, y lo que se puede ver en el terreno, esto no es así, se pierden en discusiones entre el significado de asistente y trabajador y se olvidan que las personas son el motivo por el cual estamos estudiando esta profesión. Haciendo alusión a los estudiantes de la UTEM de la escuela de Trabajo Social, los destaca el hecho de que ellos sean participes de la realidad y conozcan lo que son los errores del sistema, ya que a muchos les a tocado esperar en la sala de un consultorio, o estar en un hospital donde los recursos son escasos o ser participes de lo que es la locomoción, el vivir en periferias, etc. Son profesionales dispuestos a la acción profesional, a la práctica ya que de ella existe la inspiración y motivación, existe la superación de las personas. Y desde este punto podemos estudiar la acción social desde la Praxis, desde su labor transformadora, que es la capacidad que tiene el Trabajador social de generar elementos que organicen y hagan participe a la sociedad. Para ello la Profesora Janny Figueroa en su ponencia “Participación social en contexto de pobreza dura”, puntualiza que: “La participación social en el espacio comunitario tiene, sin lugar a dudas, un peso fundamental en la construcción de un sentido de ciudadanía que sea capaz de hacer frente a esta sociedad modernizada. También es el camino para construir y fortalecer la identidad y el desarrollo de actores sociales que puedan proponer y negociar sus propias soluciones a los problemas que surgen en el nuevo contexto que se nos impone.”, El trabajador social al estar desde la práctica, en el terreno con las personas, además de tener una capacidad de acción, de ayuda sobre ellas, tiene la capacidad de transformar su realidad, donde en palabras de Ander-Egg “(…)El trabajo social tiene una concepción concientizadora y revolucionaria y donde sus categorías fundamentales pasan por la organización, la movilización y la concientización del pueblo”, el trabajador social tiene al arma para poder ayudar a las personas desde su propia realidad haciéndolas participes de ella, trabajando en organizaciones vecinales, juveniles, de viviendas, etc. Para ello la Profesora Janny Figueroa habla de la población Esperanza Andina, en donde los pobladores luego de tener ayuda y apoyo de Trabajadores Sociales para sus viviendas, dicen lo siguiente: “una iniciativa profundamente potenciadora de la participación, la organización y el trabajo en equipo. Es considerada una nueva práctica que ha buscado generar un amplio compromiso y protagonismo de los propios sujetos para resolver los problemas asociados a su condición de pobreza. Esta experiencia, entonces, tiene la característica de haber sido reconocida como una iniciativa integral que se diferencia profundamente de otras, por cuanto allí los afectados generaron las condiciones, los métodos y las instancias para hacerse cargo de su realidad y convertirse en actores promotores de su propio desarrollo, demostrando una profunda capacidad para actuar colectiva y organizadamente.” El trabajador puede transformar la realidad cuando elabora adecuados planes, no desde nuestra perspectiva, sino que de la de los pobladores, ayudar de la forma en como ellos quieren ser ayudados y no quedarse en un discurso de buenas intenciones.
Desde aquí comenzaremos analizando la concepción de intervención social desde la práctica profesional. Primero que todo, definir que es intervención, según Javier Corvalán: “(…) acción organizada de un conjunto de individuos frente a problemáticas sociales no resueltas en la sociedad a partir de la dinámica de base misma (…)” para ello el autor define dos tipos de intervención social, una tiene que ver con la intervención socio-política y la segunda con la intervención social “(…) que puede ser llamada caritativa, asistencial o simplemente (aunque no clarificadoramente) no-sociopolítica”, desde la perspectiva del Trabajo Social, el autor define intervención social como “(…) la acción de un profesional específico, el trabajador social, es decir, se constituye en el quehacer de una categoría profesional(…)” “(…) la intervención es la noción de necesidad, sentida por individuos, que por determinadas circunstancias, no están en condiciones de satisfacerla en forma independiente”. Desde estas definiciones puede considerarse que el Trabajador social influye en la vida de las personas cuando estas no pueden satisfacer sus necesidades de acuerdo a los derechos humanos por sus propios medios. Es aquí donde el Trabajador interviene buscando los medios que la persona por si sola no puede hacer, al analizar este concepto se debe tener cuidado con que tipo de intervención se ha de realizar, si será una de tipo burocrático, en donde ayude a la persona como yo quiero, o como la institución lo desea, a fin de servir como un colchón a la problemática social, o lo haré desde la praxis, es decir, ayudare en la medida que vaya transformando la realidad de las personas y que estas salgan del vicio que es la situación en la que se encuentran. Volviendo una vez mas a la ética profesional, cabe destacar que es ella quien guiara el hacer diario del profesional, mostrara que no son sujetos de atención, o clientes, son personas igual que nosotros, con un historial del vida ligado a su propia ética y moral, es así que debemos respetar las diferencias culturales y sociales ayudando de una forma constructiva, desde como la persona quiere ser ayudada mediando así con los reales recursos con los que cuenta el trabajador social ya sea al interior de una institución, organización, etc. Para dar así cumplimiento al Telos de nuestra profesión: La problemática social y la acción social. Es así que el trabajador social “se hace” además de la formación académica, del contacto con las personas, de las relaciones sociales.







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Bibliografía:

- Congreso Internacional de Ciencias, Tecnologías y Culturas; “Diálogo entre las disciplinas del conocimiento, para de esta manera mirar el futuro de América Latina y el Caribe” Mesa Nº 4 , ”Trabajo Social Latino Americano: desafíos y proyecciones de la acción profesional y científica” Santiago, 2008.
1- Alejandra González y Lorena Roa en “Palabras y cosas para el Trabajo Social, explorando las estrategias de intervención de los Trabajadores y Trabajadoras Sociales Chilenos”
2- Carmen Barranco y Natividad de la Red en su ponencia “Políticas públicas y Trabajo Social, reto de la responsabilidad social”
3- Janny Figueroa en su ponencia “Participación social en contexto de pobreza dura”
- Ander-Egg en Andrade, Bolbarán, Souza, “Nuestra escuela de trabajo social: Su nacimiento y Transformación desde una mirada ético-político” Tesis 2007, UTEM, Santiago Chile. Pág. 45
- Corvalán, Javier, “Los paradigmas de lo social y las concepciones de intervención en la sociedad”, ediciones Lavalle, 1996.
- Aguayo, Cecilia (2006) “Las profesiones modernas, dilemas del conocimiento y del poder”. Editorial UTEM, Santiago, Chile. Pág. 100
- Imagen utilizada, desde la página: http://www.elamaule.cl/admin/render/noticia/12784. Un techo para Chile.